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Sábado 19, celebré la misa en casa de las hermanas Ten Bunderen, sin incidente. El Padre Erick, teniendo dos otras misas en el exterior, me pidió de cubrirlo el domingo a las 8:00 am. Convenimos que me iba a pasar la predicación por escrito. El hermano Jozef se encargó de digitalizarmelo y de pasarmelo. El domingo, el único incidente es que no encontré luego el Padre Nuestro en el misal nuevo, pero la gente, haciendo caso al tema del día, la paciencia , me esperó heroicamente. En la tarde, fuimos invitados por mi prima Nicole a comer una deliciosa "anguila" . Si no regreso más gordo, no sé porque será.

Mamá y Nicole, esperando el plato.

A la hora del aperitivo.

Al salir de dónde las hermanas, me ofrecí una caída en bicicleta: el pedal se bloqueó y el Jorgito cayó. La rodilla pelada y uno, asustado.

 

 

 

 

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